Evaluación ambiental - Marco teórico

Evaluación social de proyectos aplicada al medio ambiente

Fundamentos teóricos

Por: Gentil Rojas Libreros

(Tomado de “Evaluación Social de Proyectos - Aplicado al medio ambiente, Tercer Mundo Editores.)

Los pilares de la evaluación social de proyectos se encuentran en la economía neoclásica y la teoría del sector público. La idea general es que las desviaciones de la competencia perfecta son fallas del mercado, cuya corrección compete al Estado. Las fallas caen en cuatro categorías: monopolios, bienes públicos y cuasi públicos, paradoja del ahorro y falacia de la composición y las externalidades. En cuanto a los monopolios, el Estado cumple un papel regulador, intentando hacer lo que la competencia haría. La regulación puede conducir a la construcción de la escala más eficiente de planta, la operación de ésta, al costo mínimo o al establecimiento de precios, buscando eficiencia y equidad. Por su parte, los bienes públicos no pueden ser suministrados por el mercado debido a sus características de no exclusión y no competitividad en el consumo. Por ello son ofrecidos por el Estado. El Estado también tiene que intervenir para corregir el impacto de la paradoja del mucho ahorro que origina menor demanda e ingresos. Así mismo, la falacia de la composición, según la cual lo verdadero para la parte lo es también para el todo, fuerza a la intervención sectorial y de los mercados para corregir las fallas mercado por mercado y en el ámbito macroeconómico. Por ejemplo, en los mercados agrícolas de demanda inelástica, en los que más producción trae menos ingresos, para el conjunto de productores y la imposición de aranceles individuales que tienen efectos macroeconómicos nocivos.

Por supuesto, se presentan fallas del mercado que son consecuencias de intervención estatal no óptima. Las divergencias entre precios económicos y precios financieros, creadas por los impuestos, subsidios y otras transferencias, son un ejemplo de este tipo de intervención. Justamente, la utilización de precios sombra intenta corregir la mala asignación de los recursos que ocurre en la economía debido a la toma de decisiones con base en precios distorsionados por fallas del Estado. De hecho, la puesta en práctica de la estrategia de la internacionalización de la economía es un acercamiento a los precios económicos, al reducir el nivel de las transferencias, como uno de sus instrumentos de política.

Externalidades y el ambiente

Alrededor de las externalidades gira gran parte de la relación entre la economía convencional y la cuestión ambiental. La búsqueda de un desarrollo sostenible requiere la incorporación en las decisiones económicas de los costos y beneficios ambientales que se imponen sobre el capital humano, natural y físico, que no se reflejan ni contabilizan en el mercado. En sentido amplio, entendemos por externalidades los impactos negativos y positivos de un proyecto sobre la estabilidad y el crecimiento de la economía, el bienestar de la población y la cantidad y calidad de los recursos biológicos y físicos. Por dichos impactos el proyecto no es completamente responsable: ni es castigado ni compensado. El análisis tradicional ha reconocido varias alternativas de corrección de este problema.

La alternativa de la solución impuesto/subsidios  para las externalidades, Baumol y Oates, citados por Weiss, lo plantean como “la solución obvia al problema de la contaminación, porque es colocar un precio apropiado, en este caso, un impuesto, que internalice los costos sociales”.

El costo Marginal de Ambiente, CMA, en términos de daño ambiental, se muestra creciente a medida que la contaminación aumenta. El Costo Marginal de Mitigación, CMM, expresado en costos unitarios, declina bajo el supuesto que hay costos fijos en el control o prevención. Tanto el CMA como el CMM son pagados por la sociedad en general y no por la empresa contaminadora. El nivel óptimo de contaminación está en E. Aquí se establece un nivel óptimo de imposición sobre la contaminación, t. Como en la condición óptima, E, t iguala a CMA con CMM, el impuesto eleva los costos internos privados unitarios al nivel del costo social unitario (compuesto por el costo privado más la externalidad ambiental) en ausencia de otras externalidades o distorsiones del mercado. Obviamente, en presencia de efectos ambientales positivos, se requiere un subsidio para lograr un nivel mayor de los beneficios sociales que igualen los costos marginales privados [1]     

La implicación es clara para los proyectos de inversión. En su análisis,  la contabilización de las externalidades, tanto negativas como positivas, es un elemento crucial para determinar en términos netos la contribución real de proyecto. El cálculo de la pérdida de valor asociada con el daño ambiental puede enfocarse bien desde la perspectiva de los beneficios sacrificados, que corresponden al CMA en el gráfico 1, o desde el lado de los costos de prevenir o contener el daño ambiental, indicado como CMM[2].

 


[1] Otras dos alternativas de solución al problema de las externalidades son la “unitización” y la redistribución de los derechos de propiedad. Aquella consiste en juntar los proyectos o procesos productivos, impactados por la externalidad bajo el control de un solo agente económico. En una empresa así integrada la externalidad se internaliza. La segunda alternativa se fundamenta en que la externalidad se presenta debido a una mala asignación de los derechos de propiedad. Por ejemplo, al usuario de agua ubicado aguas abajo se le asignaría el derecho de propiedad para recibir agua de calidad especificada. Quien degrade el agua es demandado por daños y quien la mejore tiene derecho a un pago. Por mutuo acuerdo, los interesados pueden negociar un intercambio de los derechos de propiedad. Los productores pueden comprar el derecho de contaminar. Este concepto se ha formalizado en el denominado Teorema de Coase. En esencia, éste sostiene que mientras los derechos legales estén bien definidos y sean negociables, la mano invisible tenderá a hacer que las partes lleguen a un resultado satisfactorio.