A NADIE NI A NADA AMARÁS TANTO COMO A TI MISMO

A quien amas de verdad no le harías daño nunca, por ejemplo si tienes un hijo pequeño, a quien amas intensamente, seguramente lo proteges de todo mal o asechanza, no serías capaz de maltratarlo, te esfuerzas por alimentarlo de la mejor forma, porque disfrute de recreación sana, sin importar cuanto te cueste, le evitas el consumo de bebidas o comidas que le hagan daño, te preocupas porque duerma tranquila y plácidamente el número de horas que recomiendan los especialistas, procuras darle el mejor colegio, te interesas por que sea feliz, porque no sufra, porque no llore, ante cualquier síntoma de malestar lo llevas de inmediato al hospital, sin importar la hora, siempre estas pendiente de su bienestar en general. ¿Por qué ahora no haces lo mismo o más, por ti mismo? Recuerda que a nadie ni a nada amarás tanto como a ti mismo.

Si te amas será capaz de amar y te amarán, si te respectas serás capaza de respetar y te respetarán, si te estimas serás capazas de estimar y te estimarán.

1.- La autoestima, factor importante para amarte a ti mismo

Para lograr amarse a sí mismo, sin caer en el narcisismo (forma patológica de la personalidad, en que el paciente sobrestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de auto-admiración y auto-afirmación), sino aludiendo al concepto de autoestima es condición necesaria poseer una gran personalidad, lo que supone independencia, autonomía y responsabilidad, por ejemplo, siguiendo al Dr. Wayne W. Dyer,  en su libro “Tus zonas erróneas”, es muy común escuchar expresiones tales como: “Tal persona me cae mal, me enferma”, esa manera de expresarse de algunas personas denota dependencia, falta de autonomía y eluden la responsabilidad. Lo correcta sería: en vez de la expresión: “Tal persona me cae mal, me enferma” decir “Me enfermo y me hago daño porque tal persona está presente”, pero no se trata solo de un problema de redacción sino de asumir la responsabilidad de que eso depende de ti y solo cuando asumas eso,  dejarás  de depender de la tal persona que te fastidia, si ese paso no lo das, la tal persona te puede manipular presentándose ante ti, solo por darse el gusto de fastidiarte en cambio cuando asumes la responsabilidad que tu te enfermas y te haces daño cuando tal persona está presente puedes tomar la decisión contraria y no te vas a fastidiar, ni te vas a enfermar por la presencia de esa persona, entonces y solo entonces tu manejas la situación.

Otra expresión que denota dependencia es: “Las alturas me dan pánico”, quiere decir que dependes de ellas, de las alturas, o sea que no eres autónomo, ni independiente y que eludes la responsabilidad y le echas la culpa a las alturas, en cambio si dijeras: “Yo me asusto en las alturas”, ya asumes que el problema es tuyo al decir “Yo me asusto…..” y al serlo, lo puedes controlar y manejar, por ejemplo adquiriendo la conciencia de “Yo me asusto en las alturas, porque me da la gana” eso quiere decir que cuando te de la gana, también puedes dejar de asustarte en las alturas, de no ser así estas jodido, dependes de algo que está  fuera de ti. Recuerda esto: Las palabras que expresas son indicadoras de lo que hay en tu mente y más exactamente en tu subconsciencia y al acostumbrarte a usar las nuevas expresiones estas van moldeando tu subconsciencia hacia la independencia, la autonomía y la asunción de la responsabilidad.

Un tercer ejemplo a este respecto es el del padre o la madre que se queja por el comportamiento de su hijo o hija al decir: “Me avergüenzas con tu manera de ser y de comportarte ante la gente”, quiere decir que dependes del comportamiento de tu hijo o hija y si aquel o aquella no le da la gana de cambiar, te tiene bajo su dominio y te pueden timar, extorsionar, me das tal cosa o tal otra o me presento en tu reunión o en tu oficina y te hago quedar mal; entonces tu qué haces acceder,  porque ese hija o hija te tiene bajo su control, bajo su dominio, en cambio si fueras  consciente que nada ni nadie te hace quedar mal o bien, sino solo lo que tu mismo hagas, la situación sería diferente y la expresión en este caso sería otra como por ejemplo: “Me avergüenzo porque creo que tu eres capaz de hacerme avergonzar” fíjate que no es solo cuestión de semántica la expresión “creo que eres capaz…..”, implica asumir la responsabilidad porque puedes agregar: “Me avergüenzo porque hasta ahora me ha dado la gana de creer que tu eres capaz de hacerme avergonzar”, eso ya implica asumir el control de la situación “me ha dado la gana de creer”  y cuando me dé la gana de no creer, me libero y asumo que quien queda mal, en este caso,  es el hijo o la hija.

Otra frase muy común es: “Me ofendes con lo que estás diciendo”, fíjate que aquí se ve claramente la dependencia “tú me ofendes…” otra cosa sería asumir la responsabilidad y empezar a ser dueño de tus sentimientos y actos al decir: “Me ofendí por lo que yo entiendo que me quieres decir”, aquí se denota claramente que te has apropiado de la situación “Me ofendí…” Yo me ofendí porque quiero ofenderme” más no porque yo dependa de ti y así como yo escogí ofenderme, cuando me de la gana dejar de ofenderme lo haré.

El ya mencionado Dr. Wayne W. Dyer, menciona otras acostumbradas frases que usa la gente del común y que aparentemente las expresan por alagar o adular a otro o a otra, pero que en el fondo denotan dependencia y así lo captará tu subconsciencia y terminarás, realmente, siendo dependiente, por ejemplo “Gracias a mi esposa es que soy lo que soy y lo que tengo, si no hubiera sido por ella yo sería un don nadie”, ¡qué belleza! Con tu esposa o sin ella ya eres un don nadie, ¿cómo se te ocurre expresar semejante estupidez?, tu debes asumir lo que eres por tu propia cuenta y que seas bueno o malo no depende de nadie, sino de ti mismo, métete eso en la cabeza.

Otra estupidez es cuando el esposo se demoró en llegar a la casa la noche anterior y le dice a su esposa: “Por favor mujer si no me crees, pregúntaselo a mi compadre, para que veas donde pasé la noche”, o sea que asumes que no eres merecedor de credibilidad, en cambio tu compadre sí. ¡Qué rebajada te has dado!, eso implica que no eres dueño de ti mismo, que te consideras poca cosa, que te consideras indigno de fiar y que en cambio tu compadre si lo es. Fíjate tú, que la manera como te expresas es una señal de lo poco que te quieres a ti mismo.

Y qué decir de la chica que recibe un regalo de su novio: “A cuántas otras chicas le habrás regalado lo mismo”, ¿por qué tiene decir eso? ¿Acaso no se cree merecedora de ese obsequio y hasta más?, esto supuestamente lo expresa la muchacha por humildad o porque es una manera de agradecer, pero, no, eso es una idiotez, eso equivale a rebajarse a subvalorarse y expresiones así van calando en tu subconsciencia hasta convertirte en un pobre diablo.

Una expresión muy común y sobre todo muy aceptada es: “El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija” y esta expresión no solo es un dicho común y corriente, sino que se ha convertido en un consejo, pero un consejo estúpido porque te está convirtiendo en un dependiente, te está quitando la potestad de ser o de lograr lo que tu puedas  por ti mismo y si continuas con ese pensamiento absurdo desde todo punto de vista, así me digan que así es como funciona la vida real, terminarás siendo un pobre ……..

2.- Las palabras hacen mella en tu mente

Lo mejor es pensar que lo que logres o dejes de lograr en tu vida es asunto tuyo y que te metas en la cabeza que las palabras hacen mella en la mente y que así sea por decencia, por cortesía o por urbanidad, debes  evitar proferir expresiones que te hagan rebajar o te hagan dependiente de algo  o de alguien, expresiones que te quiten autonomía, porque si sigues usando esa expresiones erróneas terminarás codificando  así tu subconsciencia y, recuerda que los códigos de tu subconsciencia son los que te hacen pensar, ser y actuar; así que tu escoges.

El mencionado Dr.  Wayne W. Dyer, nos aconseja que en una hoja de papel en blanco escribamos una lista de aquellos defectos que nos perjudican y al frente de cada uno, digo yo,  escribir porque me ha dado la gana de ser así, pero ojo asumiendo que son defectos nuestros, en vez de echarle la culpa a Dios, o al destino, o  a la mamá, por ejemplo en vez de decir soy “tímido porque desde chiquito mi mamá me sobre-protegió”,  di “yo soy tímido”, así a secas sin escudarte en algo o en alguien,  fíjate que el solo hecho de incluir en tu frase el “yo” ya es haber dado un paso adelante y si además le eliminas la explicación: “porque desde chiquito mi mamá me sobre-protegió” es haber dado dos pasas adelante, debido a que empiezas a sumir el problema como tuyo; pero ahora vas a avanzar en un tercer paso y vas a escribir al frente de Yo soy tímido….  Porque me ha dado la gana de ser así.

Veamos de la lista que trae el Dr. Wayne en su libro ya mencionado, como quedaría con el complemento de: “Porque me ha dado la gana de ser así”

Yo soy pésimo para las matemáticas………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy perezoso…………………………………………… Porque me ha dado la gana de ser así

Yo me canso fácilmente cuando leo…………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy tímida……………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy apocado………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy desordenada…………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy olvidadizo………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy frígida……………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy enfermizo………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy tosco……………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy hostil……………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy aburrida…………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy irresponsable…………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy descuidado……………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy porfiado…………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy gorda……………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Yo soy nervioso…………………………………………….  Porque me ha dado la gana de ser así

Y así sucesivamente haces tu propia lista lo importante es que empieces a interiorizar que la tal conducta la has tenido porque te ha dado la gana, o sea porque tu lo has querido y que cuando te dé la gana cambiarás, bien sea leyendo,  o entrenando,  o matriculándote a algún curso que te ayude a producir el cambio, pero lo importante es que lo asumas tu, que no dependas de nada, ni de nadie, que no le eches la culpa a nada ni a nadie, sino que te convenzas, que el problema es tuyo y de nadie más, vamos haz el ejercicio.

3.- Aprendiendo a desarrollar la personalidad

Líneas arriba hemos dicho que para la autoestima se logra cuando uno haya llegado a poseer una gran personalidad y para ello debes partir de la tesis que dice que todo ser humano es capaz de aprender cualquier cosa y entre ellas a: manejarse a sí mismo, manejar sus propias emociones, puede aprender a lograr ser lo que se proponga, aparte de adquirir cualquier tipo de conocimientos, de donde se desprende que el desarrollo de la personalidad puede, perfectamente, ser motivo de aprendizaje.

Paralelo a la tesis de la formación entra al debate la cuestión de la educación para la formación de la personalidad y no tanto la educación como tal, sino el enfoque educativo, los contenidos, los métodos y los medios que se usen.

Aunque no todo el mundo acepta que todos somos potencialmente aptos para lograr una sólida personalidad, dizque porque eso viene desde la más tierna infancia o porque eso viene en los genes de cada quien si aceptamos que quienes lo han logrado necesitaron una formación para pulirse y cualificarse, por ejemplo Bolívar recibió una esmerada educación política e histórica de parte de su maestro Don Simón Rodríguez; o Lenin que recibió tal educación que era considerado un erudito en temas políticos y filosóficos, o Martin Luther King quien era experto en Derecho, Sociología e Historia, el propio José Antonio Galán, líder de los comuneros en la época de la Colonia, recibió una exquisita formación política e histórica, al respecto el historiador Alberto Montezuma Hurtado, comenta que “Galán en sus primeras letras, antiguas de seminarista algo pudo obtener que le abrió los ojos, sobre el coloniaje, su institución, sus desigualdades, su inhumanidad, que penetrando en su espíritu sensible quizá romántico, prendió en él una fogosa pasión por la justicia social que no habría de apagarse sino con la muerte, lo que lo inspiró a liderar a las gentes del común para que se levantaran contra el régimen español” (MONTEZUMA, 1985).

Los próceres de nuestra independencia, tales como Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Zea, aparte de la excelente formación en ciencias naturales y socioeconómicas que recibieron al hacer parte de la Expedición Botánica, también se influenciaron de las enseñanzas políticas de los sociólogos y politólogos franceses de aquella época, lo que les debió servir de inspiración para ponerse al frente del pueblo y guiarlo hacia la independencia (MONTEZUMA, 1985).

Lo anterior invita a pensar que las grandes personalidades no se dan tan silvestremente, sino que han recibido alguna educación o capacitación especial que les ha permitido descubrirse a sí mismos y formarse como los guías de sus propios pueblos.

Por lo anterior en la polémica de si con la gran personalidad  se nace o se hace, es muy probable que la mejor respuesta es que sean las dos cosas, pero con un peso específico considerable en el “se hace” o sea en la formación, porque puede suceder que así alguien haya nacido con la vena de una gran personalidad, nunca la llegará a tener si no se cultiva, así sea como autodidacta, en cambio con la acción formadora se le permitirá a cada quien descubrirse al pulir su personalidad que todos llevemos dentro.

4.- Enfoque educativo para desarrollar la personalidad

No resultaría para nada descabellado afirmar que si Bolívar no hubiera recibido la educación que recibió no se hubiera inspirado en ser lo que fue y quizá se hubiera desperdiciado y perdido en el montón.

Por otro lado, es sospechable que no cualquier educación o cualquier conocimiento es el que conduce a la formación de personalidad, sino que debe de tratarse de una sabiduría especial, debe ser algo que precisamente le permita atraer el reconocimiento del grupo.

Por eso es factible pensar que ese saber especial que forma la personalidad del campesino líder, no puede ser solamente el saber castrar puercos o inyectar vacas o labrar la tierra, o en el mejor de los casos repetir unos cuantos artículos de algunas leyes o algunos discursos escuchados de otras bocas, debe, además de eso, ser otra cosa. Muchas veces ese saber, quizá no esté en los currículos regulares de las escuelas y colegios, e incluso de las universidades, sino, talvez, en aquellas lecturas que por casualidad llegaron a sus manos, o en las charlas informales de aquel recordado profesor de la escuela, que en algunas ocasiones se salió del cuadriculado programa de clase y en la informalidad dijo cosas impactantes.

Alguna vez quizá nos habremos preguntado acerca de lo que sabe nuestro líder de acción comunal, o el Presidente de la República para estar allí.

Algunos estudiosos del tema cuando se refieren a lo que saben los grandes líderes empresariales del mundo actual, llegan a la conclusión que saben mucho de política y de filosofía y no es precisamente lo que se esperaría que sean unos expertos en finanzas, contabilidad y cálculos y si se averigua por el saber de los grandes líderes del mundo se llega a descubrir que saben es Filosofía, Derecho y Política y también se llega a descubrir que el líder no es un especialista sino un ser inteligente de ideas generales, de donde se deduce que la formación de la gran personalidad, aparte de contenidos en tal o cual materia, debe preocuparse por el desarrollo de la inteligencia y para eso la clave está en la metodología y enfoque educativo antes que en los contenidos (MURPHY, 1989).

He aquí una primera y buena conclusión, la formación de la gran personalidad, debería enfatizar en el desarrollo de la inteligencia y basarse en la reflexión, en el discernimiento y en el análisis.

Por lo anterior no es raro el hecho que muchas veces un docente conferencista, profesor o extensionista esté realizando un trabajo improductivo porque la gente le puede estar aparentemente  asimilando sus enseñanzas, aunque en la realidad así no esté sucediendo, debido a que las personas inconscientemente somos selectivas en la aprehensión de lo que nuestros sentidos captan, en razón a la percepción, algo parecido a lo que sucedía con algunos misioneros católicos en la América Colonial empeñados en cristianizar a los negros traídos del África, quienes mientras, supuestamente, le estaban rezando a Santa Bárbara Bendita, en sus adentros lo hacían a Changó, su recordado Dios Africano de sus ancestros (MONTEZUMA, 1985).

5.- En qué y cómo educar para formar la personalidad

La educación, especialmente, de adultos se tiene que enfrentar a lo que, tradicionalmente, se conoce como la terquedad del individuo que en últimas vuelve improductivo cualquier esfuerzo educativo, debido a que no se logra el objetivo por excelencia de la educación cual es el de lograr cambios de conciencia, de conducta y de comportamiento, de actitudes, etc. en el educando.

Dicha terquedad es una especie de fantasma que todos llevamos dentro y lo grave es que no se deja remover fácilmente en cualquier ser humano adulto, ese fantasma no se conmueve con discursos, comunicados, charlas, e incluso demostraciones, ese fantasma no se mueve ni siquiera con cursos largos, ese fantasma no se retira con dinámicas de grupos, ese fantasma lo llevamos todos y cada uno de los seres humanos en la mente y se denomina la “percepción” y suele ser expresado como. “mi manera de pensar”, o “mi opinión”, “mi punto vista”, “mi parecer” (MURPHY, 1989).

La percepción juega un papel parecido a un protector de la conciencia y de la subconsciencia, o sea de la mente y entonces una mente así protegida no se deja penetrar fácilmente con las técnicas de enseñanzas utilizadas tradicionalmente y por lo tanto los resultados de cambio esperados y el uso de nuevas tecnologías o maneras de actuar de la gente, apenas cambian en aquello que coincida con sus viejas maneras de “ser”, “pensar” y “actuar”, o sea en nada (BUSTOS, 1985).

Lo anterior quiere decir que no es fácil lograr cambios de conducta en los adultos, como creer por ejemplo que, con unos cuantos cursos, los desorganizados se organicen o los abstencionistas dejen de serlo, o los insolidarios se conviertan en cooperadores y por esa misma vía no se podría esperar a que los individuos acaten ser participativos.

La educación del nuevo milenio para ser eficiente, eficaz y efectiva debe basarse en la remoción de la percepción del individuo si desea ver resultados de mejores gerentes. Los Sicólogos explican que la percepción, término que viene de perspectiva, es ese conjunto de símbolos de la realidad que cada uno tenemos acumulado en la mente conformando algo así como la lente con que miramos, apreciamos e interpretamos la realidad, o dicho en pocas palabras esa perspectiva como cada quién ve el mundo que le rodea, los fenómenos y las relaciones (MARTIN, 1985).

Siendo así la percepción, una especie de marco de referencia, a cada quién le sirve para encuadrar observaciones o contactos con la realidad y comprenderla, pero de esa misma manera la percepción se convierte en un factor adverso al cambio, ya que como se dijo antes, debido a la percepción cada persona es selectiva, inconscientemente,  de todo mensaje, rechazando todo aquello que no cuadre con su marco ya establecido perceptivo y aceptando solo aquello que si coincida, resultando que en lugar de cambios lo que se hace es reforzar la misma conducta, la misma actuación y la misma manera de pensar (MARTIN, 1985).

Hay personas que con mucha franqueza le dicen al expositor en una conferencia: “Comprendo lo que dice, pero no lo comparto”, pero para ello se requiere cierto nivel educativo y si no lo hay, sucede que dicha expresión no aflora, sino que silenciosamente no se acepta y por lo tanto no hay cambios o como se diría vulgarmente no hay concienciación y el esfuerzo y recursos de la capacitación, simplemente se han desperdiciado.

Dentro de tales metodologías bloqueadoras de la percepción, quizá la más desarrollada, hasta ahora, es la conocida como el modelo pedagógico constructivista, propuesta por el canadiense Labinovich, seguidor del suizo Jean Piaget y propone, a partir de las explicaciones del sicólogo suizo sobre la construcción del conocimiento en el ser humano, que se realice un proceso análogo en cualquier acto educativo, especialmente si se trata de teoría (BUSTOS, 1985).

Ello consiste en analogar cada uno de los pasos naturales de construcción del conocimiento que procesa en su mente el individuo, por pasos de un proceso enseñanza aprendizaje, aproximadamente así (BUSTOS, 1985)

Con la utilización del modelo pedagógico constructivista existe una buena dosis de garantía en que se removerá, eso sí en forma consciente, la percepción llegando a introyectar nuevos símbolos en la mente subconsciente del individuo y de esta manera sí modificar su comportamiento, sin tener que recurrir a la utilización de métodos y/o estrategias de manipulación de la conducta, sin el consentimiento de la persona tal es el caso de los mensajes subliminales, o las repeticiones sucesivas y masivas de mensajes(MURPHY, 1989).