Acerca del pecado original. Por Armando Malebranch Eraso D.

Profesor Armando Malebranch Eraso D. Magister en planeación socioeconómica. Ex-asesor nacional del SENA y ex-profesor universitario en pre y pos grado

Acerca de la creación de ser humano hay muchísimas explicaciones desde las más inverosímiles, hasta las más simpáticas, unas son leyendas inventadas por las diferentes religiones, como esta que se  narra a continuación que nos la contaba un sacerdote católico, hace más de 65 años, cuando nos enseñaba catequesis,  a más de una veintena de párvulos de los barrios humildes de una pequeña ciudad de Colombia, este santo sacerdote, aparte de acariciarnos las nalgas a los menores,  cosa que a nuestras abuelas les parecía tierno y piadoso, contaba una  leyenda, que quizá habrá impresionado a algunos de aquellos chicos, pero que cuando adultos llegamos a saber que era una de esas tradiciones orales que cundían en la edad media, se trata de unos monjes cristianos, ermitaños, que vivían en unas cuevas en los límites entre España y Francia, en la cadena montañosa de los Pirineos, estos monjes estaban dedicados a la oración, por toda la humanidad para que todos escucharan y siguieran  e Jesucristo, quien se sacrificó por la humanidad para librarla del pecado original, pecado que según estos monjes, consistía en que cuando Dios creó el mundo y en general todo lo que existe, no creó al humano, como lo cuenta Moisés, sino que su creador fue Satanás, o el diablo, o el demonio, o el maligno, o Lucifer

Pues, resulta que  según esta simpática leyenda, en la corte celestial aparte de muchos, ángeles, querubines, serafines, arcángeles y otros, Dios creó a uno, digamos que querubín, muy especial, muy hermoso, poderoso y grandioso, casi como el mismo Dios, a quien el señor lo bautizó con el nombre de Luzbel[1], este se creyó tanto, que le dio por armar su propio reino y por lo tanto tomó la decisión de revelarse e instigar a otros ángeles y querubines a que lo siguieran; en esta  guerra de dioses y de ángeles y demonios, perdió Luzbel y fue expulsado del cielo, al infierno y le fue cambiado el nombre por el de  Satanás, o Lucifer.

Ahora surge la gran pregunta ¿por qué y para que Satanás creó a los humanos?, y en la misma leyenda se encuentra la respuesta, porque al perder la guerra juró vengarse del señor destruyéndole todo lo que él había creado y entonces creo al ser humano, cuya misión es esa destruir la naturaleza o en otras palabras destruir lo que Dios creó.

Pero Dios en su infinita bondad, se dio cuenta que el humano era un instrumento idóneo del mal y que por lo tanto  su destino después de la muerte era irremediablemente irse al  infierno le pareció injusto, entonces tomó la decisión de enfrentarse nuevamente al maligno para salvar a la humanidad  del llamado pecado original, y lógicamente que para enfrentar a tan poderoso enemigo se requería de alguien tan o más poderoso y ese personaje no podría haber sido otro que el mismo Dios, hecho hombre y fue así como aparece la figura de Jesucristo, hijo de Dios y al mismo tiempo Dios, y por eso fue que Jesucristo murió y bajó a los infiernos para pactar con el diablo que, quienes acogieran a Jesús en sus vidas, quedaban libres de ese pecado del satánico origen, y podían ir al cielo y por lo tanto estos santos monjes oraban y oraban todos los días hasta morir, solo para lograr que más y más humanos se convirtieran. Hasta aquí la leyenda de los monjes ermitaños de los Pirineos.

Y aunque como cualquier leyenda, es mentira, no deja de sorprender a cualquiera, porque parece que fuera verdad que el humano, tuviera como misión destruir la naturaleza y por ende autodestruirse y para corroborarlo no es sino echar una mirada a la historia de la humanidad para ver que los monjes como que tenían razón, la historia de la humanidad está plagada de: engaños, guerras, asaltos, mentiras, infamias, destrucción, contaminación, expoliación, abusos y aunque hay gente buena, son incapaces de contener la maldad de los poderosos.

Confieso que entre las muchísimas cosas que no he entendido de la Biblia, me quedó rondando en la cabeza, lo que se dice acerca de la creación del ser humano: «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente (Génesis 2:7)», y aunque la misma Pontificia Academia de las Ciencias, acepta que así no fue creado el ser humano, seguimos empecinados en creer que así fue.

Quienes insisten en creer que así fue, la creación del ser humano, se llaman creacionistas, e incluso se respaldan en una teoría inventada por ellos mismos, que se llama el diseño inteligente y nos muestran la belleza de las flores y de muchísimos  animales, especialmente aves hermosas  y aparentemente perfectos, para decirnos: estas bellezas no pueden haberse hecho solas, o estas bellezas no pueden haber salido al azar, claro que no nos muestran animales feos, casi monstruosos y repugnantes, como el pez sapo, o los cangrejos de los cocoteros,  los escorpiones gigantes, o las abejas africanizadas, o las arañas reclusas pardas, o el  mosquito anopheles, o las avispas cartoneras, o las peligrosas moscas tse tse, o las simples cucarachas de cocina, tampoco nos mencionan a las bacterias peligrosas, como la Mycobacterium tuberculosis, causante de la tuberculosos, o la Streptococcus pyogenes, causante de la escarlatina,  o  la Neisseria gonorrhoeae, causante de la gonorrea, o la Klebsiella pneumoniae, causante de la neumonía, o  mutaciones horrorosas que también existen, como cerdos con dos cabezas o cerdos con caras de sapo, o personas siamesas, ¿de cuál diseño inteligente nos hablan?, ¿solo de lo bonito y agradable? Y entonces lo feo y peligroso ¿para qué fue diseñado?

En contraposición, hay teorías científicas como las de Lamarck[2], que  propuso que las formas de vida no habían sido creadas ni permanecían inmutables, como se aceptaba en su tiempo, sino que habían evolucionado desde formas de vida más simples. Describió las condiciones que habrían propiciado la evolución de la vida y propuso el mecanismo por el que habría evolucionado. La teoría de Lamarck es la primera teoría de la evolución biológica, adelantándose en cincuenta años a la formulación de Darwin de la selección natural en su libro El origen de las especies[3].

En resumen, con respecto al origen del hombre o mejor dicho de la humanidad hay dos versiones, una es el creacionismo y la otra es el evolucionismo y de las dos se nos  ha hablado en la escuela secundaria: en la clase de religión,  hablan que Dios creó al hombre a partir de un muñeco de barro y en la clase de ciencias enseñan que el hombre proviene del mono; cualquiera que se atreva a analizar  las dos versiones, y esté dispuesto a abrir su mente a la verdad, aunque duela, posiblemente se quede con la segunda, porque tiene comprobación  científica, pero, a pesar de ello, resulta que esto no es fácil asimilarlo, porque intencional o ingenuamente se ha explicado mal y por eso, alguna vez un niño fungiendo  como pastor de una iglesia cristina se burlaba diciendo que eso es una estupidez, porque los monos tienen como hijos es a monitos y nunca, que se sepa han tenido niños, eso es apenas lógico.

De esto y mucho más encontrarás en mi reciente libro: "Buscando a Dios"

[1] Luzbel significa portador de luz

[2] Jean-Baptiste Pierre Antoine de Monet Chevalier de Lamarck, fue un naturalista francés, uno de los grandes hombres de la época de la sistematización de la Historia Natural.

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Lamarckismo